8 de abril de 2026 · Laura Freire

Lectura lenta de un vídeo que parece espontáneo

Cómo desmontamos, en el cuaderno de seguimiento, un clip de cocina que llegó a parecer casero y estaba ensayado hasta el aceite de la sartén.

Sartén en una cocina doméstica con luz de ventana

El clip duraba veintiséis segundos. Una mano, un aceite, un huevo, un packing al fondo desenfocado. Comentarios: «esto no está pagado». Lo estaba. El contrato no es el problema; el problema es la distancia entre el gesto y el lineal.

En el fotograma 14 el packing muestra un lote que no se vendía en España esa semana: era un envase de Portugal, más alto, con un tapón distinto. Quien fue al súper con la imagen en la cabeza no encontró el objeto. Varios comentarios pasaron de la receta al «me habéis engañado», que es un salto duro para un huevo frito.

Nuestra lectura no acusa a la creadora. Acusa al brief: «que parezca de casa» sin revisar qué envase iba a estar en góndola. Un seguimiento editorial sirve, entre otras cosas, para pillar ese desfase el día dos, no el día veinte.

Qué anotamos para marcas: si el vídeo enseña un envase, el envase tiene que existir en el mercado al que habláis. Si aún no existe, enseñad el alimento, no el plástico. La espontaneidad se sostiene con objetos verdaderos, no con un desenfoque conveniente.

El dossier que entregamos a aquella marca tenía una página de fotogramas y una de lineal. No era amable. Sirvió para cambiar el segundo corte del vídeo y para avisar a atención al cliente antes del lunes.

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